La FIFA decidió archivar definitivamente su proyecto para vender una participación de sus derechos comerciales, una propuesta que había despertado un intenso debate en el fútbol internacional desde que comenzó a ser estudiada por el organismo rector. La confirmación llegó este sábado por parte del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien aseguró que la iniciativa fue retirada tras las numerosas críticas expresadas por federaciones nacionales, dirigentes deportivos y diferentes actores de la industria del fútbol.
En declaraciones concedidas al medio británico Sky News, Infantino explicó que la decisión se adoptó luego de un proceso de consulta con las 211 asociaciones miembro de la FIFA y otros grupos de interés vinculados al desarrollo del deporte. Según el dirigente, el objetivo del proyecto era generar nuevas fuentes de financiación para fortalecer el crecimiento del fútbol en distintas regiones del mundo, especialmente en países con menores recursos económicos. Sin embargo, la propuesta terminó generando un amplio rechazo y dudas sobre el futuro control de los activos comerciales del organismo.
“Después de escuchar atentamente todas las opiniones, comprendimos que el proyecto había provocado un nivel de controversia que impediría alcanzar el propósito para el que fue concebido. En esas condiciones, la mejor decisión era no seguir adelante con la iniciativa”, manifestó el máximo dirigente de la FIFA durante la entrevista.
Diversos medios internacionales, entre ellos Reuters, The Athletic y la cadena británica Sky Sports, informaron en los últimos meses que la propuesta contemplaba la posibilidad de incorporar inversionistas externos para gestionar parte de los activos comerciales de la FIFA. La iniciativa fue recibida con reservas por varias federaciones nacionales y organismos del fútbol, que expresaron preocupación por la eventual influencia de capital privado en decisiones estratégicas relacionadas con las principales competiciones organizadas por la entidad.
Aunque Infantino evitó señalar qué asociaciones se opusieron con mayor firmeza al proyecto, reiteró que la FIFA priorizó el consenso entre sus miembros antes que avanzar con una medida que pudiera generar divisiones dentro del organismo. Asimismo, aseguró que la institución continuará buscando mecanismos alternativos para incrementar sus ingresos y reforzar los programas de desarrollo del fútbol en las seis confederaciones continentales, sin comprometer la independencia de la entidad.
Con esta decisión, la FIFA pone fin a una de las iniciativas más debatidas de los últimos meses y reafirma que cualquier cambio de gran impacto en la estructura comercial del organismo deberá contar con un amplio respaldo de sus asociaciones miembro y de las autoridades que integran el Congreso de la federación.