El Mundial de Fútbol: ¿privilegio o pasión popular?

Por: Andy Valiente

Entrevista X10- Univisión Kansas City – TODOS MAGAZINE

Cada cuatro años, el mundo se detiene frente a una pelota. El Mundial no es solo un torneo: es identidad, memoria, pertenencia. En 2026, con 48 selecciones y sedes compartidas entre Estados Unidos, México y Canadá, la fiesta se amplía, se vuelve más inclusiva en lo deportivo, pero también más exigente en lo económico.

Viajar para seguir a tu selección implica hoy un desafío real: pasajes, hoteles, entradas, traslados y gastos diarios elevan la experiencia a cifras que no todos pueden afrontar. Para muchos, asistir a un partido del Mundial se convierte en un lujo, casi en un privilegio reservado para quienes pueden equilibrar ese sueño con un presupuesto sólido. Y ahí aparece la pregunta inevitable: ¿el Mundial sigue siendo del pueblo o empieza a alejarse de él?

Sin embargo, la esencia popular del fútbol resiste. Está en el hincha que ahorra durante años, en el que se organiza con amigos, en el que busca alternativas, o simplemente en el que lo vive desde su casa, con la misma intensidad. Porque el Mundial también se juega en cada barrio, en cada pantalla, en cada reunión donde late la pasión.

El desafío, entonces, no es solo económico, sino emocional: cómo balancear el deseo de estar con la realidad del bolsillo. La FIFA amplía el espectáculo, pero el hincha redefine su manera de vivirlo. Quizás no todos puedan viajar, pero todos pueden sentirlo.

El Mundial sigue siendo popular en su alma, aunque cada vez más selectivo en su acceso. Y en esa tensión, entre el sueño y el costo, el fútbol vuelve a recordarnos que lo más importante no siempre se compra: se siente.

 

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