Con 17 bajo par y sin bogeys el fin de semana, Nico logró su tercera corona en el PGA Tour y aseguró presencia en los Majors.
Por: Jaime Bernal / Envíado especial de FAN Network TV
Nicolás Echavarría escribió este domingo una de las páginas más brillantes del golf colombiano al conquistar el Cognizant Classic en The Palm Beaches, su tercer título en el PGA Tour y el primero conseguido en territorio estadounidense. Con una actuación impecable durante el fin de semana, sin cometer bogeys, el antioqueño de 31 años firmó una remontada memorable en el PGA National para llevarse el trofeo, asegurar su lugar en los grandes escenarios del año y elevar a nueve el total de victorias de Colombia en el circuito más importante del mundo.
Echavarría comenzó la jornada final tres golpes atrás y parecía que el irlandés Shane Lowry tenía el control absoluto del torneo. Sin embargo, el golf suele premiar la paciencia y castigar cualquier desliz. Nico entregó una tarjeta de 66 golpes (-5) el domingo para terminar con 17 bajo par (267), superando por dos impactos a Lowry (69), Austin Smotherman (69) y Taylor Moore (68).
“A veces hay que tener momentos de suerte”, reconoció Echavarría tras la victoria. Y vaya que los tuvo en el momento justo.
Mientras Lowry marchaba sólido y sin bogeys durante buena parte del campeonato, el desenlace fue dramático. El europeo llegó con ventaja de tres golpes al hoyo 16, un par 4 que marcó el inicio de su pesadilla. Su salida se fue muy a la derecha y terminó en el agua. Tras el drop y un golpe de recuperación, cerró con doble bogey, reduciendo la diferencia a apenas uno.
En paralelo, Echavarría ejecutaba uno de los tiros del torneo. En el hoyo 17, un par 3 exigente, dejó su aproximación a unos tres metros y embocó el putt para birdie que lo puso en la pelea directa. Celebró con el puño apretado, consciente de que la presión ya había cambiado de lado.
Lowry volvió a fallar en el 17 con otro tiro desviado al agua que derivó en un segundo doble bogey consecutivo. De una ventaja cómoda pasó a estar contra las cuerdas. En el 18 necesitaba un milagro, pero su intento desde el bunker pasó de largo. Desde la carpa de anotación, Echavarría siguió el desenlace sabiendo que el título estaba en sus manos.
La victoria tiene un peso histórico. Echavarría se convirtió en el segundo colombiano en ganar este torneo, emulando lo hecho por Camilo Villegas en 2010. Además, consolidó una progresión notable en el PGA Tour: ganó el Puerto Rico Open en 2023, el Zozo Championship en Japón en 2024 y ahora suma su tercera corona en 2026, confirmando su madurez competitiva.
Con este triunfo aseguró su tarjeta del PGA Tour hasta 2028, obtuvo invitación directa al Masters de Augusta y al PGA Championship, además de su presencia en The Players Championship y en los Signature Events restantes del calendario. El cheque de 1.728 millones de dólares representa el premio más alto de su carrera, superando incluso lo obtenido en Japón el año pasado.
La semana había comenzado con autoridad. En la primera ronda firmó 63 golpes, igualando su mejor registro histórico en el PGA Tour y colocándose de inmediato en la conversación. El viernes sobrevivió con un 72 (+1), manteniéndose cerca. El sábado retomó el control con un 66 (-5) que lo dejó a un golpe del liderato compartido.
El domingo fue una demostración de carácter y determinación. Bajó el par 5 del hoyo 3, sumó otro birdie en el 4 con un approach preciso y cerró la primera vuelta con tres bajo par tras embocar un putt clave en el 8 para empatar la punta. En la segunda vuelta salvó pares determinantes en los hoyos 12 y 14, manteniéndose firme cuando la presión apretaba. El birdie del 17 terminó siendo el golpe definitivo.
Más allá del trofeo, el impacto trasciende lo individual. Colombia ahora acumula nueve victorias en el PGA Tour: cinco de Camilo Villegas, una de Juan Sebastián Muñoz y tres de Nico Echavarría. El país consolida así una generación dorada que ha sabido abrirse camino en un circuito históricamente dominado por potencias tradicionales.
Echavarría no solo ganó un torneo. Ganó estatus, proyección y un lugar definitivo en la conversación del golf latinoamericano. A sus 31 años, con tres títulos en el PGA Tour y presencia confirmada en los grandes escenarios de la temporada, Nico demuestra que el golf colombiano no es una casualidad, sino una realidad consolidada.
Y lo hizo a su manera: sin bogeys el fin de semana, con paciencia, precisión y la serenidad de quien entiende que en el golf, como en la vida, a veces los “buenos breaks” llegan para quien sabe esperar.